Solitario clásico y relajante. Todas las partidas tienen solución.
El solitario clásico, ahora más hermoso. Sin cronómetro. Sin presión. Deshacer ilimitado, cartas grandes y legibles, y una mesa selvática de hojas y madera que te encantará mirar. Todas las partidas se pueden ganar. Cada barajada se toma de un grupo de partidas que un programa ya ha demostrado que tienen solución, para que nunca pierdas una tarde en un tablero imposible. Cómo jugar: toca una carta y volará al único lugar lógico, o arrástrala tú si lo prefieres. Construye las cuatro bases desde el As hasta el Rey y la partida será tuya. La Arboleda. Gana partidas y tu mesa evolucionará a través de cinco aspectos: un simple banco de Taller, una mesa cubierta de Hojas, una luz de Dosel moteada con pájaros en los bordes, un Atardecer iluminado por faroles y una Noche de un verde profundo llena de luciérnagas. Cada mesa se gana jugando, nunca se compra ni se apuesta. También hay una Partida del Día: la misma barajada para todos en el mundo, y se garantiza que tiene solución, como todas las demás.