Un mapa de deducción diario. Lee la señal, encuentra el Glimmer.
Cada día, un nuevo trozo de la frontera de neón, con algo zumbando debajo. Tú eres el cartógrafo; la cabra pilota las sondas. Cómo jugar: toca un hexágono y envía una sonda. Esta reportará la intensidad de la señal: más alta es más cerca, cero significa fuera de alcance. Cruza dos o tres lecturas y el escondite se revelará solo. Márcalo, y el mapa se iluminará para mostrar lo que encontraste. Cada hexágono que coincide con tus lecturas permanece iluminado, así que nunca necesitas tomar notas. La pregunta no es qué es posible todavía, sino qué sonda reduce las opciones más rápido. Ese es todo el juego, y por eso una exploración puede tomar tres sondas o nueve. Tres sitios forman un mapa, y cada mapa se guarda en tu Atlas junto con el Glimmer que descubriste (hay doce por encontrar, desde una criatura durmiente hasta un arco enterrado). Sigue cartografiando y la frontera cambiará las reglas: Las Crestas bloquean la señal y la obligan a rodearlas, La Estática esconde un relé que da una lectura demasiado fuerte, La Deriva mueve el Glimmer un hexágono cada tres sondas, y Los Gemelos esconden dos a la vez. Todos reciben el mismo mapa cada día, y hay un mapa de práctica para cuando quieras. Sin cronómetro y sin forma de perder: al final, siempre lo encuentras. La única puntuación es cuántas sondas usaste. Si te pierdes un día, no pasa nada; ese trozo de la frontera seguirá allí.