Dos toques para chutar. Seis porteros, seis manías que aprender.
Penalty Perch es una aventura de penaltis ambientada en las soleadas llanuras de Speedway, donde la gallina chuta y los otros cinco YOXI se interponen entre ella y la vitrina de trofeos. CÓMO CHUTAR 1. Un marcador se mueve de izquierda a derecha por la portería. Toca una vez para pararlo: ahí es donde irá el balón. 2. Un segundo marcador sube por la portería. Vuelve a tocar para ajustar la potencia. Cuanto más arriba en la barra, más alto entrará en la red. 3. Y ya está. Dos toques. Sin arrastrar, deslizar ni gestos de precisión. 4. Si apuntas muy lejos del poste, se irá fuera; si dejas que la potencia suba demasiado, se irá por encima del larguero. Ambas cosas dependen de ti, nunca es mala suerte. CÓMO PROGRESAS 1. Cada portero es una fase: haz cinco tiros y marca los suficientes para avanzar. A partir del tercer portero, también te tocará parar cinco tiros, y la tanda se decidirá por el resultado global. 2. ¿Empate al final? Muerte súbita: un tiro cada uno hasta que alguien falle. 3. Hay seis porteros, y cada uno tiene una manía que puedes aprender en lugar de un número de dificultad: - Muro de la Ribera: el castor se tira pronto y por bajo. - Lector de Mareas: el gato recuerda tu último tiro, así que deja de repetir esquinas. - A Ambos Lados: el perro vuela a las esquinas y deja el centro libre. - Vigilia del Ocaso: las alas del búho se mueven por la portería mientras ajustas la potencia. - Nervio de Neón: la cabra sigue el lado más ruidoso y el neón oculta tu puntería. - Tu Reflejo: un portero creado a partir de tu historial de tiros. Para los balones donde siempre chutas. 4. Cada portero añade una cosa realmente nueva: un mapa de tiros visible, ponerte tú de portero, una zona cubierta móvil, el parpadeo de neón y, finalmente, la muerte súbita. 5. Vencer a un portero te da un trofeo de recuerdo. Se ganan por méritos, no por azar. 6. El progreso se guarda automáticamente, y puedes volver a jugar contra cualquier portero que hayas vencido. Vence a los seis y se desbloqueará la Tanda de Rachas: un tiro cada vez, con porteros que rotan y se vuelven más difíciles, hasta que falles. ¡Esa es la puntuación que merece la pena conseguir! Aquí, una parada nunca es un castigo. El público nunca abuchea, no hay cronómetro, ni barra de energía, ni forma de perder el progreso. Lo peor que puede pasar es un «casi, ¡inténtalo otra vez!».