Seis campos estelares. Seis armas. Seis jefes.
Arrastra por la pantalla para pilotar el Comet Bounder a través de tormentas de cristal. No hay botón de disparo: tu nave dispara sola, así que tienes las dos manos libres para esquivar. Cada campo estelar es un juego distinto. Cada uno de los seis te da un arma totalmente nueva, un nuevo comportamiento de los enemigos y un jefe diseñado como su contrapunto: Dispersión contra formaciones a la deriva, Perforación contra enemigos en columnas, Rastreadores contra enjambres serpenteantes, Orbitales contra atacantes en círculo, un Rayo contra un viento que te empuja de lado... y, por último, el Vacío Profundo, donde la única luz es la que tú creas. Cómo jugar: arrastra para moverte (la nave se coloca sobre tu dedo para que no la tapes), recoge los fragmentos brillantes para subir tu arma hasta el nivel tres y encadena bajas para multiplicar tu puntuación. Un toque corto activa la ráfaga especial de tu arma. Cómo progresar: supera cinco oleadas y al jefe para completar un campo estelar, lo que desbloquea el siguiente y te otorga la insignia de esa arma. Hay seis en total, de unos dos minutos cada uno, y cada uno guarda su propia puntuación máxima, además de bonus por terminar rápido, sin recibir daños y con un combo largo. El progreso se guarda automáticamente, puedes rejugar cada fase para superar tu récord y perder el escudo solo te cuesta volver a intentarlo. Si un campo estelar se te resiste, la Ayuda Cometa lo ralentiza. Puntúa por separado, para que tu récord real no se vea afectado. Aquí no muere nada: el cristal y la roca se hacen polvo de estrellas.